sábado 10 de septiembre de 2011

El cuerpo que ha de temblar
por el suspiro perdido,
que ha sido arrebatado,
es el mio que muere
sólo para confirmar que sigue vivo

La poesía sólo debe ser en rojo
existir en rojo
sentirse y olerse en rojo
como las mejillas encendidas
como el calor de la piel
como los labios mordidos
que se llenan de todo, de rojo.

Porque sólo así se debe entender
roja la poesía,
roja la boca
rojo el corazón
roja la sangre
rojas las uñas
rojo el deseo
encendido el cuerpo